Cada acto de indiferencia es como un sutil empujón hacia un
acantilado de dolor mudo, donde cada herida se forma poco a poco sin dolor y de
repente surge un llanto de desesperación y traición, un llanto insoportable de
escuchar
Cada segundo de silencio es como un pequeño cuchillo que atraviesa mi pecho para parar mi corazón, dejando mi cuerpo inservible.
Cada mirada vacía alimenta la monotonía de esta tortura, alimenta el poder que tiene sobre mi mente, me hace pensar que este mal es necesario para crecer. Pero puedo mirar la realidad, puedo ver su verdadera intención, puedo ver que solo quiere quemar una fantasía en mí, que quiere quemarme con ella.
Cada segundo de silencio es como un pequeño cuchillo que atraviesa mi pecho para parar mi corazón, dejando mi cuerpo inservible.
Cada mirada vacía alimenta la monotonía de esta tortura, alimenta el poder que tiene sobre mi mente, me hace pensar que este mal es necesario para crecer. Pero puedo mirar la realidad, puedo ver su verdadera intención, puedo ver que solo quiere quemar una fantasía en mí, que quiere quemarme con ella.
